Siempre las películas con acción localizada alrededor de un lugar o evento me causan curiosidad. Es una tarea difícil para el actor principal ya que debe llevar todo el peso y ritmo. Algunos han fallado en el intento (Phonebooth, 2002) mientras que otros han por lo menos librado dignamente el reto (127 hours, 2010), en esta última categoría cae Elijah Wood, que si bien no nos lleva al borde de nuestras butacas, tampoco nos duerme con su interpretación de Tom Selznick, un pianista que regresa al escenario en un homenaje póstumo a su mentor. Ya en pleno concierto encuentra una nota: "Falla una nota y mueres". Tom tendrá que buscar la forma de salvarse a él mismo y a su esposa, sin fallar una sola nota en el proceso.
Siempre las películas con acción localizada alrededor de un lugar o evento me causan curiosidad. Es una tarea difícil para el actor principal ya que debe llevar todo el peso y ritmo. Algunos han fallado en el intento (Phonebooth, 2002) mientras que otros han por lo menos librado dignamente el reto (127 hours, 2010), en esta última categoría cae Elijah Wood, que si bien no nos lleva al borde de nuestras butacas, tampoco nos duerme con su interpretación de Tom Selznick, un pianista que regresa al escenario en un homenaje póstumo a su mentor. Ya en pleno concierto encuentra una nota: "Falla una nota y mueres". Tom tendrá que buscar la forma de salvarse a él mismo y a su esposa, sin fallar una sola nota en el proceso.
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